TEATRO

Destacable musical a lo salteño

Patricia Monserrat Rodríguez

Sábado 29 de octubre de 2011  

En el espacio “Expressarte” de calle Balcarce de nuestra ciudad se llevaron a cabo las últimas funciones del reconocido espectáculo humorístico “Martínez y el senador” La tercera parte lleva por título “Delirio de una noche de senado”.

Martínez y el Senador III

Siempre producto de la dramaturgia de Rafael Monti y llevado al escenario por los integrantes fundadores del Grupo de Teatro Espacio Oscar Muñoz y Daniel Veleizán aunque el elenco original estuvo completado por Alejandro Vieyra, Rodolfo Elbirt, Jorge Siles y un cuerpo de coristas que a la manera de la revista porteña fueron las representantes de la sensualidad y de la belleza del music hall. El emblemático texto gestado por Monti hace diez años lleva esta vez al héroe a una aventura que se ubica entre lo onírico y lo real, dando una especie de preaviso sobre el fin de la saga teatral.

Las ediciones anteriores de esta comedia satírica no habían recurrido de manera tan manifiesta al código de la comedia musical como en esta tercera parte. Desde el inicio hasta el broche final del espectáculo humorístico los actores y bailarines en escena se apoyan en el lenguaje musical provocando la dinámica necesaria para digerir la obra.

La historia de Martìnez, el secretario ineficiente del senador corrupto Néstor Escalante D’Uva, se ve por momentos forzada. En esta versión de la obra, el senador se halla internado en una institución psiquiátrica y su secretario acude a visitarlo con el fin de ayudarlo a salir de nuevo “a las andadas”.

Para ello Martínez debe buscar a Mariana, la ex amante del senador quien ahora regentea un cabaret en la zona de la Balcarce. Al situar las siguientes escenas en el cabaret, el clima se hace más propicio para el espectáculo que idea Monti, con plumas, chicas bellas y seductoras, travestismos, bailes sensuales, etc.

El asunto político con el que se inicia la obra deja de tener importancia y la inclusión de un personaje “ético”- el inspector Delgado y su ayudante- pasa a ser una excusa para las peripecias siguientes. El argumento es absolutamente previsible desde el primer parlamento por lo frecuentado y los pasajes que entretienen se sostienen básicamente en las posibilidades musicales que logra el grupo, como el canto nochero que se imita al final del musical o el solo de Veleizán en el cabaret Moulin Grand Bourg.

El contenido político de la sátira se compone de una seguidilla de enunciados que reproducen seudo denuncias y lugares comunes que circulan en el imaginario social; no hay compromiso en ellos. En la comedia Monti se despacha con las críticas populares a las obras públicas interminables de la gestión actual aludiendo a ellas como las siete maravillas salteñas.

Resulta raro el hecho de poner en el personaje paladín de la ética a Rodolfo Elbirt, cuya causa por supuesta malversación con los fondos del teatro independiente de seguro prescribió sin que la justicia haya actuado reparadoramente. Son las contradicciones de la vida, del tiempo y del olvido.

Esta tercera parte de Martínez en delirio cuenta con el condimento de un personaje clownesco interpretado por Alejandro Vieyra quien representa al mal, la tentación y lo corrompido. Su inclusión aunque no aporta novedad al espectáculo contribuye a la agilidad visual de la obra. Mientras que Oscar Muñoz sigue concentrando merecidamente la atención de los fanáticos de esta obra de humor, aunque se lo ve muy medido en sus acostumbradas y sabrosas improvisaciones.

La producción de Monti es, como siempre profesional; destacable por el elegante y atractivo vestuario, un dispositivo escénico adecuado y el uso del espacio total de Expresarte. Y como siempre la selección musical muy apropiada para la noche elegida por Rafael, esta vez en equipo con Laura Dip directora del “X-Centrics Dance Show”.

  • Patricia Monserrat Rodríguez
    Crítica teatral