Cordera dijo chau al compromiso

Viernes 4 de noviembre de 2011  

Gustavo Cordera finalmente ayer confesó lo que ya temíamos al escuchar su disco "Caravana Mágica". Se cansó del compromiso político en las letras de sus temas. Cuando vino a Salta en mayo de este a presentar el disco, aquí comentamos que lo hizo con un "bailongo". Algunos se enojaron. Ahora él mismo reconoció lo que decíamos sobre su nueva etapa solista.

"Cordera dejó atrás sus letras irónicas, la sacudida social y su pasión contestataria de sus letras para entrar a un estado de fe, paz, amor y redención", decía nuestra crítica. (Ver: Cordera tiene un asalto de fe).

Finalmente se confirmó que era así nomás. El ex líder de la Bersuit Bergarabat, Gustavo Cordera afirmó a la prensa que el discurso político ya no forma parte de sus composiciones actuales como solista. "Cuando tenés un discurso opositor terminás siendo lo mismo que estás atacando", manifestó ayer a la prensa.

El cantante está de gira por Argentina presentando “Caravana Mágica”. En Rosario afirmó que el discurso político “formó parte de una época cuando eso tuvo vida y lo necesitábamos”.

“Pero seguir haciéndolo es como un cliché, es demagogia y lo que siento es que a esta altura de mi vida seguir responsabilizando a los demás de nuestro destino es una forma de victimizarnos, algo tan común en Argentina, donde culpamos a los demás de lo que nos pasa.

Y eso nos quita poder, nos quita fuerza porque nosotros vinimos al mundo a forjar nuestro destino. Yo no necesito del gobierno para vivir.
Al contrario, de alguna manera lo impide como lo hacen los ídolos, las instituciones religiosas. Porque una cosa es que seas referente y otra cosa es depositar sobre esa persona tu vida”, señaló el fundador de la Bersuit al diario La Capital, de Rosario.

“A propósito de esto escribí una canción: “Soy lo que siento, lo que me pasa, ese es mi templo, esa es mi casa/ Soy bien distinto, soy diferente/ soy mi maestro, mi referente”. Eso es lo que intento atacar sin necesitar de ver lo que hace la presidente, el intendente o el gobernador porque ese hechizo hace que tu vida pierda valor.

¡Qué me importa lo que hagan! Lo importante es lo que cada uno de nosotros propone y, a partir de eso la música cobra más sentido. Al menos para mí”.

Cordera aclaró que él no dejó a la Bersuit. “Nunca me fui del grupo de manera formal. Sólo hubo conflictos de tipo artístico. Cada uno había madurado lo necesario dentro de la banda y necesitaba tomar su rumbo".

"Yo no quería seguir con el rumbo bersuitero porque me impedía sostener la posibilidad de experiencias creativas nuevas. Tenía mucho éxito; teníamos ya un contenido poderoso, muy grande; la gente ya estaba familiarizaba con eso y yo sentía que estábamos presos de eso”, concluyó.