SINFONICA

Concierto emotivo, intenso y delicioso

Pablo Alejandro Sulic

Domingo 24 de marzo de 2013  

Un programa no convencional y nuevamente poco transitado fue la propuesta sinfónica de la nueva temporada de la Orquesta de Salta. Las danzas de Galanta son un legado importante del autor que recuerda y rememora antiguas bandas de pueblo de su juventud, interceptadas con viejas danzas húngaras de tradición gitana, mucha de la recopilación que realiza Kodaly es de un estilo denominado Verbunkos, una forma militar de música que llama a las armas y se mezcla con elementos folclóricos en pleno siglo XIX.

  • Concierto de la Orquesta Sinfónica de Salta. Dirige Yenni Delgado Temporada 2013. Jueves 21 de marzo. Teatro Provincial de Salta. Programa: "Danzas de Galanta" de Zoltan Kodaly; "Romanza para viola y orquesta", de Max Bruch; y "Sinfonía Nº 5 Reforma Op. 67", de Félix Mendelssohn. Como solista, se destacará Mauricio Torres en viola.

El autor rememora sus tiempos de infancia mientras realiza una interesante mixtura con la música occidental y la música de cámara. El resultado final suena como un caleidoscopio multicolor en una exquisita secuencia de modos y tempos. Hay una característica de esta música de cercanía y calidez, de gozo y divertimento, con diálogos poco frecuentes entre maderas, salvados con absoluta propiedad y limpieza los pasajes intrincados. El discurso general tiene líneas ondulantes, nada pesadas, empastados con parches de notas de color sonoro que le dieron su toque particular.

El solo de clarinete de Tiburcio anticipa la melodía principal que retorna varias veces en episodios donde intervienen también la flauta y el oboe, correctos siempre Tiburcio, Quinteros y Lepez Alonso. El tempo entra en una vorágine que nos lleva a mayor velocidad cada vez y en el final retorna la melodía con una cadenza en el clarinete con
figuras sicopadas corta-larga-corta.

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Sinfónica con Yenni Delgado (clic para agrandar)

Luego con expectativa esperamos la obra de Bruch, conocido por unas pocas páginas que se frecuentan en las salas de concierto, compositor de formatos variados para todo tipo de instrumentos, artesano sonoro romántico, que explota su principal virtud: su habilidad para la construcción de memorables melodías con un dejo de melancolía profunda. La viola en particular no es un instrumento que se preste para trabajos solistas, y esta fue una buena oportunidad para escucharla en las manos de Torres Urrutia. Su participación fue sin grandilocuencia, reservada, con intensidad expresiva y pocos momentos de agitación expansiva más otros relajados, el resultado fue de una belleza sonora contemplativa.

La obra final fue la Sinfonía Reforma de Mendelsshon, ya escuchada en otras ocasiones por esta agrupación. Es notable la maestría en el trabajo sobre dos temas protestantes. La obra fluctúa entre ceremonial y chispeante, entre la ligereza y sedosidad del lenguaje romántico y la flexibilidad del uso contrapuntístico de los temas.

Yenni Delgado buscó en todo momento acentuar, imprimir un pulso enérgico buscando dar forma al discurso musical con un plus de expresividad y evitando la monotonía en todo momento. La obra se inicia con las cuatro notas transpuestas del tema del final de la sinfonía Júpiter de Mozart. El movimiento tuvo dignidad y potencia. El esperado Andante del final es un himno de Lutero al que se suman cada vez más y más voces proclamándolo con una armonía rica y laboriosa. Hacia el final las cuerdas nos llevan a la celebración del triunfo en su majestuoso esplendor.

La orquesta volvió a ratificar lo bueno que viene transitando en esta temporada, no importa el programa emprendido. La dirección de Yenni fue en todo momento clara, prolija e inspirada, quizás ayudada por la emoción de ser madre en breve. La velada por tanto fue emotiva, intensa y deliciosa.

  • Magister Pablo Alejandro Sulic
    pablo.sulic@gmail.com
  • Fotos Isidoro Zang