Charango y copla en el Colón

Sábado 6 de septiembre de 2014  

Jaime Torres vuelve a tocar al Teatro Colón y para este concierto convocó a la cantora salteña Melania Pérez, quien el domingo 7 de setiembre a las 11, pisará por primera vez nuestro primer coliseo argentino de la ópera. "De sólo caminar por los pasillos te emociona; más sabiendo que uno va a estar sobre ese escenario", dice Melania.

Jaime Torres y Melania Pérez

El tucumano Jaime Torres y la salteña Melania Perez son amigos desde hace más de cuatro décadas. Por eso, cuando al charanguista lo llamaron para dar un concierto dentro del ciclo “Intérpretes Argentinos”, quiso que la cantora fuera parte de ese espectáculo, junto a un los músicos del charanguista.

Si bien el Teatro Colón ha sido varias veces testigo privilegiado por el talento de Jaime Torres, para el músico “siempre es un halago” ser convocado y poder darle vida a sus diferentes propuestas artísticas, basadas en la música latinoamericana y, especialmente, en el sonido del charango.

Este espectáculo concebido de manera especial para el Teatro Colón, se realiza con entrada gratuita y con invitados. Se sumarán al grupo de músicos que acompañan habitualmente a Jaime Torres. Entre ellos, la Banda de Sikuris Aymaras Intercontinentales de la Provincia de Buenos Aires y la notable intérprete salteña Melania Pérez.

Torres es un destacado embajador de la cultura latinoamericana en el mundo entero. Un artista del charango poseedor de un singular talento interpretativo que, fiel a las raíces y valores culturales de su pueblo, conformó una trayectoria creativa que le permitió trascender más allá del ámbito de nuestro país. El sonido de su charango se ha escuchado en varios escenarios del mundo, desde los más sencillos hasta los más prestigiosos, como el de la Filarmónica de Berlín, la Sala Octubre de Leningrado, el Lincoln Center de New York y en el Teatro Colón.

“En cualquier parte de este país, cuando uno hace algo que la gente considera valioso te grita: “¡Al Colón!”, cuenta a la prensa Jaime Torres. “Una de las últimas veces fue en un concierto de fin de año, dirigió López Puccio una suite para charango y orquesta. La había orquestado Gerardo Gandini”, agrega.

El notable músico confiesa que no fue simple la idea de encarar la vida con el charango. “Viste que la gente le dice a los chicos que está bien que quieran ser músicos pero que también se dediquen a estudiar una carrera universitaria. Bueno, no es sencillo ser músico y no fue fácil el camino del charango”.

Explica que fue su madre cuando vivía en Buenos Aires la que le alentaba a tocar. “Tanto Pastora como Eduardo, me alentaban en esto de preparar una ropa, de hacer una caracterización del lugar de donde veníamos. Para mí eso es importante porque detrás del instrumento está el hombre, el lugar de donde viene”.

“Todo lo que yo no seguí estudiando en la escuela secundaria y en la universidad fue porque ya estaba muy dedicado a la música y me resultaba difícil salir de ahí para hacer otro camino. Yo aprendía y me prendía a los sonidos mágicos que encierran las zonas altas, a toda su magia y misterio”, señaló.

“Puedo decirte que hoy se escucha mucho en el mundo el sonido del charango. Y eso quiere decir que hubo un trabajo de la gente y una necesidad en el mundo de escuchar un sonido diferente”.

“Yo viajo mucho por el mundo y veo de todo. En Buenos Aires vivo fenómeno, no puedo quejarme, pero el asunto es con cuánta gente puedo relacionarme, con cuántos puedo hablar de estas cosas. Y esto te pasa en París, y en cualquier otro lado. Vivo atrincherado en la música, en la familia y la gente de la que puedo disfrutar”.

“La alegría de saber que lo del charango y la difusión no fue simple, porque estos instrumentos eran cosas de indios. Así que creo en la educación, y confío en que nos va a salvar. La masificación es lo que más jode. No me interesa lo masivo por amontonamiento. Hay millones de moscas que comen algo que yo no estoy dispuesto a probar”, concluyó Jaime Torres.