Cerati prófugo de la vida

José Acho

Jueves 4 de septiembre de 2014  

Después de 4 años Gustavo Cerati dijo adiós. Murió como vivió, desafiando al rito, destruyendo mitos. No pudo despertar de su letargo. Su vida se apagó de a poco pero su espíritu mantuvo su apego a la vida provocando a la muerte. El milagro no llegó y la muerte finalmente lo alcanzó para acariciarlo en su sueño, a oscuras... El destino físico es finito pero quedará su obra como gran guitarrista, compositor y catalizador de una época. Se fue después de brindar todo a la música rock-pop y dejar un legado. Desde hoy Cerati es para el pesar de muchos, un prófugo de la vida.

Para las estadísticas el deceso de Gustavo Cerati se produce a los 55 años, luego de cuatro años en coma. El rock argentino pierde así a un artista exquisito que tanto como motor del grupo Soda Stéreo como en su faz solista, fue capaz de exportar una nueva estética argentina y un cúmulo de nuevas melodías pop-rock por buena parte del mundo.

Cerati tuvo su brilo en varios momentos de su trayectoria. Uno de ellos visto a la distancia, fue contundente uno de los mini-recitales con Soda en los históricos programas de Badía y Cia. (Video abajo) En él se puede apreciar las sólidas virtudes de Cerati como un creador instrumentista con su guitarra. En los cinco temas que toca en ese set: “Final caja negra”, “Signos”, “Prófugos”, “El rito”, “Juegos de seducción”, con Zeta, Charly y Fabian Von Quintero en teclados.

Su guitarra va todo el tiempo al frente, desafiando al rito, construyendo mitos, marcando el destino del trío. Cerati hoy un prófugo de la vida, se lo ve ahí tocar como lo hizo siempre, como el último día de su vida, avasallante demoledor, con todo su ímpetu y en un momento en que se comía a las audiencias.

Rescato este mini concierto porque están cinco de las canciones fundamentales de la época. Según mi parecer uno de los mejores recitales en estudios de TV que brindó Soda con Badía, otro gran protagonista para el rock vernáculo de la época. Entonces, los argentinos no perdimos solo a Cerati, sino a otro de nuestros más grandes guitarristas, si es que vemos con atención este video (que no tiene buena imagen) pero musicalmente es un documento necesario e inalterable.

Reconozco que su estilo musical atravesada por la estética moderna con el tiempo dejó huellas. A la distancia se nota eso. Reconozco también que en sus tiempos tuve mis críticas a Cerati en algunas etapas de mi vida. Le cuestioné su estética, su necesidad de estar siempre marcando o transitando una moda. También su mensaje de la utilización de la imagen que en el rock de los 80, no era frecuente ni bien visto.

En algún punto lo hice también con sus temas de música ligera. Luego me di cuenta que eso también formaba parte de su música. Ahora pienso que todo eso era lo de menos, que su concepción estética no era una postura, que era coherente con lo que expresaba en su forma de ser, su música y sus letras.

El tiempo es un jurado implacable para la música. La historia de Cerati muestra que puso soportar su paso y que sus temas suenan siempre y más actuales que nunca. Y no solo eso, les pasó el trapo a muchos grupos y músicos de su generación que pasaron sin pena ni gloria o se mantienen con algún que otro tema.

Tampoco creo que Cerati es un revolucionario como alguien dice en las redes sociales o intenta estéticamente relacionarlo con alguna metáfora revolucionaria. Con algún criterio se puede decir que Cerati fue un gran cultor de una nueva estética del rock argentino, un músico pop-rock refinado, un gran guitarrista, notable autor y sólido cantante; pero dista mucho caracterizarlo como un revolucionario.

Es triste que la música pop-rock argentina pierda a Cerati. Con él se muere parte de nuestro presente y mucho de lo mejor de nuestro pasado. Y lo peor es que la tristeza puede no sea del todo por la muerte que siempre es inevitable, sino por el pálido horizonte que enfrentamos.

La partida de Cerati no hace caer en cuenta que tenemos más de dos décadas de estancamiento (¿o creación?) después de los creativos anos fundacionales con buena la música producida en los `60, `70 y ´80. Esa es la peor tristeza.

  • José Acho
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