Carrizo y sus coplas de verano

Viernes 6 de enero de 2012  

Por estos días Mariana Carrizo pasea su canto por Buenos Aires con sus “Coplas de verano” y luego seguirá por el resto del país. Según describe sobre su espectáculo “dentro de lo que es la cultura de la copla en las diferentes épocas hay distintas melodías, y cuando llega la primavera todo empieza a reverdecer y la gente de la parte andina vive en comunión con la naturaleza. Todo se mueve en ese ritmo y el canto es el río del alma”.

El viernes 6 de enero canta en la exposición “Mercedes Sosa. Un pueblo en mi voz”, donde con su canto natural, el de los Valles Calchaquies, representó el canto de todo el NOA. Ella forma parte de un selecto grupo de artistas elegidos para una serie de recitales gratuitos, que continua el sábado 7 de enero, con el cantautor tucumano Coqui Sosa y a lo largo del mes participarán con Juan Quintero y Luna Monti (el 13), Mónica Abraham (el 14), Mariana Baraj (el 20), Facundo Ramirez (el 21), Silvia Iriondo (el 27) y Daniel Maza trío (el 28).

Confesó que cantar en el marco del espacio que tributa a “La Negra” Sosa “es una responsabilidad, una gran alegría pero también es pesado en el sentido de lo que es Mercedes para nuestro pueblo”. Mariana comentó que “yo la admiro por su arte por lo que era como persona y como alma. Desde mi lado humano no he logrado masticar, digerir el hecho de su muerte”.

Esa sensación en torno a la intérprete fallecida el 4 de octubre de 2009, quizá tenga que ver con el recuerdo de cuando siendo niña la conoció en el marco del festival Serenata a Cafayate. “Yo tenía 9 ó 10 años y me mandaron a actuar entre medio de ella y de León Gieco.

Me pararon en una esquina del escenario, delante de un bafle, pero canté y estuvo todo bien. Ella vio eso que sucedió y me dijo que iba a llegar lejos por mi valentía y mi seguridad, y que me felicitaba por eso”, recordó con emoción.

La pequeña gran coplera tiene una agenda de verano cargada. Su próximo compromiso será el domingo 8 de enero en el cierre del festival “Henderson Canta”, nada menos junto a César Banana Pueyrredón, Los Estelares, Los Alonsitos, Chango Sapsiuk y Los Tekis, entre otros.

Desde su doble participación en el Festival de Cosquín, donde fue revelación en 2004, su participación es asidua en el encuentro cordobés más importante. Su canto se escuchará la noche de inauguración del 20 de enero y tres días después será la invitada de Peteco Carabajal. “Peteco quiere que le presente sus temas a través de relatos, cuentos, coplas o poesías. Es un trabajo precioso pero es un compromiso que, de todos modos agradezco y celebro”, dijo.

El periplo festivalero sigue con el encuentro “El canto espiritual de los ancestros” que tendrá lugar en la chilena San Pedro de Atacama y en la Serenata a Cafayate donde, aseguró “se va a plasmar el encuentro de copleros que vengo impulsando desde 2010 y que es un proyecto itinerante que busca darle impulso a una expresión cultural sumergida en las aguas del olvido”.

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Mariana Carrizo (clic para agrandar)

Carrizo remarca en toda entrevista, su lamento permanente es que la copla haya estado siempre rezagada “por culpa de los quiebres y las mutilaciones que padeció nuestra cultura originaria”. Para subsanar ese vacío y además de su obra y de los encuentros de copleros que la tienen preocupada, la vocalista adelantó a la prensa porteña que está preparando un libro y también una película documental que dirigirá su coterráneo Martín Aibar.

Además, tiene en carpeta un ambicioso cuarto trabajo discográfico que constará de tres discos: “dos de audio y uno audiovisual. De los de audio, uno es de coplas y otro de canciones que responden a la misma médula”, señaló.

Carrizo es una conocedora de un género ancestral que cultiva con respeto y profundidad. Respecto a su espectáculo “Coplas de Verano” agregó que “en esta época se empieza a cantar de una manera más alegre y se va anunciando la algarabía plena que trae el verano con las fiestas de carnaval donde se expresa el pueblo entero a través del canto colectivo”.

Al referirse al repertorio compuesto por un conjunto de piezas originadas en sus valles calchaquíes y también en la Puna, comentó que “son sobre todo coplas picarescas que invitan a reírse de todo, incluso de uno mismo y con una sonrisa siempre por delante”.
“El arte de la copla es espontáneo, vive en la memoria colectiva y uno canta conforme a las cosas que va sintiendo y viviendo en una conversación espiritual”.

Carrizo sostiene que el canto de la copla tiene vuelo propio. “Cuando canto, cuando agarro la caja dejo de ser yo persona y soy solo un elemento por donde la voz sale gracias a lo azul de adentro porque la parte consciente se distrae o queda distante”. Parte de su repertorio está a mano y por ahora, solo por ahora, están editados en tres álbumes: “Libre y dueña”, “Bagualas y algo más” y “Coplas de sangre”.

  • Fuente: Télam