Cambios del paradigma cultural

Martes 13 de octubre de 2015  

Expertos abogan por políticas culturales inclusivas, con los ciudadanos como protagonistas. El Estado como facilitador y no solo como proveedor de prácticas culturales, donde los ciudadanos sean los protagonistas de esas manifestaciones que apuntan a la inclusión y al desarrollo forman parte de los desafíos futuros del área, según especialistas presentes en el Tercer Seminario Internacional "Ciudades, Cultura y Futuro III", que se desarrolla en el Teatro San Martín de Buenos Aires.

Políticas culturales inclusivas

"El derecho cultural no es solamente el acceso a lo que otros crean, sino la capacidad de las comunidades de desarrollar sus prácticas creativas, lo cual supone políticas de reconocimiento y de inclusión", consideró la mexicana Lucina Jiménez, experta en políticas, derechos culturales y desarrollo sustentable.

Para que las sociedades puedan crear se les debe permitir "el acceso a la cultura audiovisual, digital y también estética, elementos que quedaron como patrimonio de las élites; lo cual implica un vínculo con la educación pero no solo con la escuela, sino con la educación del espacio público", explicó.

"El reto más fuerte -continuó- es generar esta forma de democracia cultural donde sean los ciudadanos los principales actores, lo que supone un cambio en la postura del Estado: ya no es un estado simplemente proveedor, sino que tiene que facilitar estas dimensiones de la construcción ciudadana", sostuvo la experta.

"Entonces hay un cambio de paradigma, en el sentido tanto de política cultural como la del papel del Estado y una emergencia de prácticas ciudadanas que tienen que ser reconocidas", consideró, previo al inicio del seminario enfocado en cultura y desarrollo sostenible.

Esta línea de acción está liderada por la Organización de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, de la que participan representantes de Buenos Aires, Barcelona, Canadá, Lille, México y Montreal, explicó el español Jordi Pascual, coordinador de la comisión de Cultura de esa entidad dependiente de la ONU, agrupada en la denominada Agenda 21 de la Cultura.

"El reto de las políticas culturales es evolucionar desde un sistema de administración y elite artística a un sistema que incorpore a la ciudadanía en el centro de acción, sin dejar de implicar a la gente que sabe sobre memoria y patrimonio, sin dejar de trabajar con los artistas que transgreden y con la gente", sostuvo Pascual.

Las dificultades con las que se encuentran generalmente para llevar adelante este proyecto tienen que ver con "una concepción del desarrollo eminentemente económico" por parte de los gobiernos, sostuvo el especialista, convencido de que "un programa cultural bien trabajado" contribuye a reducir "problemas de seguridad y cohabitación".

"Está claro que las políticas culturales basadas en los valores, en esta creación de ciudadanía son un enorme ahorro para las ciudades del futuro, una fantástica inversión en convivencia y sostenibilidad", apuntó Pascual.

Jiménez aseveró al respecto que "el día que se comprenda que cuesta menos la práctica cultural en un niño, que sostener a un adolescente en un presidio, entonces vamos a hacer el cambio".

La gestora cultural panameña Alexandra Schjelderup explicó que en su país el desafío es "conectar con los sectores que toman las decisiones en cuanto a seguridad, salud y políticas de juventud para conquistar nuevos espacios y para que confíen en que la cultura puede ayudar a otros sectores a cumplir con sus objetivos".

En distintos municipios "estamos llegando a barrios donde no hubo jamás políticas culturales para que los adolescentes empiecen a encontrar otro sentido del ser, de identificación y así evitar la deserción escolar juvenil, que en los varones es del 40 por ciento en el sistema público", sostuvo la especialista, responsable de Cultura de la Alcaldía de Panamá.

Y explicó que debido a que en su país no cuentan "con una red de infraestructura física, como hay en España, México o Argentina, están propiciando el encuentro en espacios públicos".

"Nos proponemos ofrecer herramientas culturales que le amplíe los marcos de referencia a los adolescentes, y recibir lo que los muchachos quieran expresar, así como reconocer las expresiones de las comunidades afroindígenas de una gran riqueza cultural, a la que hay que darle visibilidad, porque no se trata solo del acceso, sino también de reconocimiento", afirmó.

Desde Brasil, el escritor José Teixeira´, autor del "Diccionario crítico de política cultural" opinó que "el reto más importante para la cultura es tecnológico" y consideró que "las ciudades tienen que ocuparse más de las capacidades computacionales, lo cual sería un buen indicador de desarrollo cultural".

En este sentido, la subsecretaria de Patrimonio Cultural porteño, María Victoria Alcaraz, consideró que "la tecnología es una herramienta imprescindible para la cultura, porque permite que todo llegue a tu casa a través de internet; permite un montón de opciones, de conocer casi al detalle el Museo del Prado en Madrid, no habiendo estado allí".

"Son enormes las posibilidades que se abren, y el desafío de la cultura es estar a la altura de las circunstancias; necesitamos adquirir herramientas y desacartonar las instituciones culturales, hacerlas más amigables, que te sean tan interesantes de recorrer como si estuvieras en tu propia casa", finalizó la experta.

  • Fuente Agencia Télam.