DIVIDIDOS

Aplanadora de tres mil almas

José Acho

Domingo 13 de mayo de 2012  

Dos horas y media después de un rock entre acústico y poderoso de una potencia rockera intensa y permanente explosiones de talento de sus tres integrantes, quedó bien en claro que Divididos, la “Aplanadora del rock”, no tiene que revalidar lo que ya es su sello personal. Por el escenario del micro Delmi pasó con éxito este consistente trío que dejó su marca a fuego en los corazones de unos tres mil seguidores de Salta y Jujuy.

Solo quince minutos después de lo anunciado, a las 21.45, (puntual para ser un recital de rock) Divididos en Salta arrancó su recital la noche del sábado 12 de mayo. Ricardo Mollo (voz y guitarra), Diego Arnedo (bajo) y Catriel Ciavarella (batería) emprendieron su viaje musical a las profundidades de los sonidos rockeros con un repertorio eléctrico y demoledor; siempre bien potenciado por la vigorosa percusión de Catriel.

El trío estructuró un set contundente básicamente casi todos los temas de su disco “Amapola del 66”, con los clásicos retro de la era del vinilo de los ’80 y ’90; uno que otro instrumental para bajar el clima enfervorizado, entre los cuales estuvo un sentido un tributo junto a los músicos del extinto Ricardo Vilca, que vinieron desde Jujuy para tocar “Guanuqueando”; otro del “Carpo” Pappo “Sucio y Desprolijo” y más tarde un par de temas de la época de Sumo para cerrar su show con “Next Week”, versión intensa que concluyó el show suspendida en un riff aplanador.

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Divididos en Salta (clic para agrandar)

El recital terminó más que bien. En el medio hubo algunos sucesos internos que por suerte no pasaron a mayores. Entre ellos un par quedó bien marcado y sucedió entre los músicos y el público. Uno fue un incidente que se filtró a pesar del cerco de seguridad en la puerta de acceso. Una bengala se encendió en medio de la masa de gente y surgió de entre su barra más fanática. Arnedo y Mollo frenaron la música y amenazaron con cortar el recital.

“Chicos por favor córtenla con eso de las bengalas. Entiendan que hoy con las cosas que pasaron, las bengalas son un símbolo del pasado del horror y la muerte… si vemos una bengala encendida se suspende el recital y nos vamos.” dijo Arnedo algo enojado por el incidente. Luego de pasar el mal trago, la música y la fiesta siguió su curso. Otra falla que se le filtró a la seguridad del show, fue la venta de alcohol dentro del predio La Policía atrapó a los bandejeros que por obtener una ganancia extra vendían fernet con la gaseosa cola y sacó del recital a un par de consumidores ebrios.

El siguiente episodio fue más conmovedor y solidario. Alguien de entre el público de adelante levantó la prótesis de una pierna de un joven fanático. Al verlo, Mollo cortó el tema y le pidió al chico que se la prestara. Luego de bromear con sus músicos con la prótesis y de llamarla “es la bota de vino como un trofeo para beber el cáliz de la sangre…”, pidió un marcador y el Trío se tomó su tiempo para firmarle una dedicatoria y devolvérsela al chico, quien estalló de alegría y levantó su pierna como un valioso trofeo. Este final arrancó la unánime ovación espontánea por el gesto de los músicos.

Las dos horas y media transitaron rápidas y furiosas. Sorprendió el buen sonido arrancado a ese antro y la iluminación sincronizada con cada tema. Divididos una vez más pasó en Salta aplastando con su rock a su público, y sin defraudar, entregó su sonido aplanador con lo mejor de la nueva y de las viejas épocas para dejar bien satisfechos a todos; incluso a sus adoradores rockeros más enfervorizados que cumplieron con sus rituales de rigor. “Poguearon” pegados al escenario, colgaron sus banderas y exhibieron en sus remeras las frases más insignes de los títulos de sus discos, todos unidos y divididos por la felicidad.

  • José Acho
    Periodista