Anatomía del tiempo en el filme “Antes de la Medianoche”, la película de Linklater que es muchas cosas: un excelente trabajo interpretativo de Ethan Hawke y Julie Delpy.

por

"Antes de la medianoche"

Lunes 1ro de julio de 2013  |  Video  

El que a los 20 años no se emocionó con “Antes del amanecer” (1995) no tiene corazón. Y el que a los 40 lo sigue haciendo, lo que no tiene es cerebro. Ni remedio. Y como prueba concurre a ver “Antes de la medianoche”, un estreno esperado en los cines del país. Es decir, el testimonio irrefutable de que la vida, entre otras cosas, pasa. Por aquello de sintetizar, que estamos delante de la mejor película de una cuantas se han estrenado este año. Sin paliativos, sin medias tintas.

“Antes de la Medianoche”, la película de Linklater es muchas cosas: un excelente trabajo interpretativo de Ethan Hawke y Julie Delpy (también coautores del prodigio); un magnífico guión a la vez triste y divertido; en la puesta en escena (5 escenas encierran todo el universo de la película) la más acertada disección que el cine reciente ha hecho de la pareja. Es un retrato a la altura de “Secretos de un matrimonio”, de Bergman, o por citar la más grande, de “Te querré siempre”, de Rossellini, Rohmer o Sautet. Pero “Antes del anochecer” es también más cosas. Un preciso estudio del tiempo y también delirante.

Corría el año 1995, el cadáver de Kurt Cobain todavía estaba caliente y Ethan Hawke y Julie Delpy se encontraban en un tren camino de Viena. Lo que seguía era algo más que una larga conversación sobre cosas tales como la vida, el amor y el sexo (los tres básicos). En sentido riguroso, asistíamos a una especie de manifiesto generacional sobre lo que significa tener 20 años. Ya saben, la vida antes del colesterol. No contento con ello, en 2004, volvía a ocurrir en “Antes del atardecer”.

Los mismos se reencontraban en París ya en la treintena y con el cuerpo marcado por las primeras heridas del camino. De repente todos los sueños de juventud no son más que eso, sueños. Lo peor de tomar decisiones es todas las posibilidades que uno deja detrás. La vida estrecha la vista.