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Lunes 16 de agosto de 2010, por Adrián R. Portal

Fito Paez

Algo de vos llega hasta mí…

Fito llenó el Teatro Provincial

Su recital comenzó a las 21.30, cuando la gente algo ansiosa aplaudiendo coreaba su nombre como apurando el comienzo del show previsto para las 21. Pero fue solo hasta que se escucharon los primeros acordes de “Fuera de control” (Living In The City) y las cortinas del escenario se corrieron para mostrarnos a un rosarino diferente al rockero que todos conocimos. Vestido impecable, enteramente de blanco y zapatos de charol.

Siguió con “Folies Verghet”, “Tiempo al tiempo” y se presumía un show calmo, pero el estallido llegó con “El chico de la tapa” y “Llueve sobre mojado”. Llegaron momentos intimistas entre Fito y el público, cuando quedó solo en el escenario con el piano tocando temas como “11 y 6”, las primeras estrofas de “Dale alegría a mi corazón”, “Tumbas e la gloria”, “Cable a tierra”, y el tema “The Shining Of The Sun” (basado en la anécdota al despertarse en un cabaret en Salta, creo que fue en el año 1988, un momento en el que se sentía solo).

Uno de los picos altos de la noche fue cuando sonó "Ciudad de Pobres Corazones", donde se aprecio el sonido netamente rockero de la banda que lo acompaña actualmente. La fuerza de canciones como “Polaroid de locura ordinaria”, “El diablo en tu corazón”, “La rueda mágica”, “Al costado del camino”, “A rodar mi vida”, hicieron que fueran cantadas con fuerza por el publico, como verdaderos himnos generacionales.

El clásico amague del grupo para el final del concierto. Todos felices parados en sus ubicaciones esperaban la reaparición de Fito en escena. Más aplausos y gritos a coro con su nombre para un regreso con cambio de vestuario. Y el público disfrutó un poco mas de su música. El festivo epílogo vino con “Giros”, “Dar es dar” y “Mariposa Tecknicolor”. Final de una noche mágica e inolvidable.

Yo era un adolescente cuando fui al Delmi para verlo por primera vez para su presentación del disco "El amor después del amor". Así pude conocer a un Fito Paez de figura desgarbada y pelo largo. Casi 20 años después lo veo otra vez. Ya no es el “rocker” que conocí, sino un personaje con mucho glamour de traje blanco y zapatos charol.

Es cierto, en todo este tiempo las letras de Fito no me llegaron de la misma manera. También es cierto que todo cambia. Hoy sus letras me resultaron demasiado fáciles, sencillas, directas, como sacadas de un libro de autoayuda.

“Que rabiosa la ciudad/ Que caliente está el sol/ En el mundo de hoy/ (No hay momento más precioso y más exacto que el de hoy)/ Celebrémonos, abracémonos..."

“¿Te pusiste a pensar/ Lo que viene al final?/ Yo quiero amarte toda la vida/ El mundo es un fierro caliente/ Y de esto se trata todo amor/ De los laberintos/ Se sale solo por arriba..."

“Letras para chicas perdidas y chicos listos”, fue lo que leí en alguna crítica sobre su último disco. Pero también es cierto que a pesar de simples y modestas, siguen dejando algo a este corazón rebelde, furioso y sensible.

Pero creo que esto de las letras es propio de la evolución o involución del nuevo rock argentino. Yo no me sumo a ninguna postura. Aún tenemos a Spinetta si queremos escuchar letras más poéticas e intrincadas, hermosas, pero con riesgo de nunca poder entenderlas.

A veces añoro al Fito de los `80 cuando nos hacia revelarnos con "Gente sin Swing", "Canción de amor mientras tanto", "Track, track" y muchas más. Pero ese “flashback” no impidió que haya disfrutado de su recital en Salta. Celebré la experiencia de haber escuchado en su voz "The Shining of the sun”, tema que no esta en ningún repertorio en vivo del rosarino. Esa suerte tuvimos los salteños.

Y así podría seguir poniendo más polaroids de lo que fue Fito en Salta; pero: "El viento me toca la cara/ marca un cambio de rumbo…".

  • Adrián R. Portal
    Especial para Calchaquimix.


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